Entorno

Vall de Boí

Donde los Pirineos tocan el cielo

Situado en un lugar privilegiado, en la base del Parque Nacional de Aigüestortes y el Estany de Sant Maurici (Lago de San Mauricio), uno de los parajes naturales más bonitos de España, con sus paisajes espectaculares, sus picos impresionantes, sus bosques frondosos y sus centenares de lagos y lagunas. Uno de los valles más encantadores de Cataluña. Aquí encontrarás un rincón lleno de antiguas leyendas, tradiciones ancestrales y un estilo de vida lento que recuerda a los nuestros antepasados. Todo esto en un entorno mágico de gran belleza natural y un conjunto de joyas románicas medievales único declarado Patrimonio de la Humanidade por la Unesco.

Patrimonio Mundial de la Unesco

El conjunto Románico de la Vall de Boí está formado por ocho iglesias y una ermita : Sant Climent i Santa Maria de Taüll, Sant Joan de Boí, Santa Eulàlia, d´Erill La Vall, Sant Feliu de Barruera, la Natividad de Durro, Santa Maria de Cardet, la Assumpció de Cóll y la ermita de Sant Quirc de Durro. El Románico fue declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO en el año 2000 y sorprende por la concentración de iglesias de un mismo estilo arquitectónico en un espacio reducido y que se han conservado con pocas modificaciones a lo largo de los años debido al aislamiento de la valle hasta entrado el siglo XX. Construidas durante los siglos XI y XII, siguiendo los modelos del norte de Itália, el románico lombardo, las iglesias de la Vall de Boí son edificios funcionales de una o tres naves, que se levantan con cuidadoso trabajo de granito y se cubren con envigados de madera o bóvedas de cañón. Destacan sus campanarios: esbeltas torres de planta cuadrada que cumplían una función de comunicación y vigilancia de territorio. En el interior de las iglesias, el conjunto de pintura mural, los Descendimientos de la Cruz, las tallas y los frontales del altar llenaban los espacios de imágenes destinadas a revelar los valores espirituales de la sociedad medieval.

El Parque Nacional de Aigüestortes

El Parque Nacional de Aigüestortes y Estany de Sant Maurici es uno de los catorce parques nacionales de España y el único existente en Cataluña. Situado en el corazón de los Pirineos, es una excelente representación de los principales ecosistemas que podemos descubrir en la alta montaña. Cumbres que superan los tres mil metros de altura; ríos, barrancos, cascadas y ciénagas que nos hacen sentir, verdaderamente en el país del agua; más de 200 lagos de montaña de formas y colores diversos; y una gran diversidad de flora y fauna que insiste por sobrevivir en un medio físico riguroso, dan vida a este espacio natural protegido, único en el sur de Europa. Durante las cuatro estaciones del año, el Parque Nacional ofrece un completo programa de actividades que incluyen itinerarios con el servicio de guías interpretadores, excursiones con raquetas de nieve en la época invernal, jornadas naturalistas, exposiciones, charlas y concursos que tienen como objetivo dar a conocer los principales recursos naturales del Parque Nacional para favorecer la protección y la conservación de estos espacios privilegiados.

Destinación Starlight

El parque Nacional de Aigüestortes es considerado reserva y destino turístico Starlight. El parque fue reconocido como unos de los mejores parajes para ver estrellas en España. Esto se da porque goza de excelentes cualidades para la contemplación de los cielos y que al estar protegido de la contaminación luminosa y la suma de unas condiciones atmosféricas favorables hacen posible una óptima observación astronómica. Para formar parte de la lista de destinos starlights no solo se evalúa la calidad del cielo nocturno y de la luz de las estrellas, sobretodo se trata de garantizar el compromiso con la conservación de los entornos naturales y paisajísticos asociados a la zona y contar con un oferta turística adecuada y sostenible con el medio ambiente.

Tradiciones ancestrales

Tradicionalmente, el solsticio de verano se celebraba con la bajada de las fallas ¨La Festa del Foc.¨Una tradición arraigada desde tiempos remotos en los pueblos de la Valle de Boí. La fiesta está relacionada con el culto al sol, dando gracias a los dioses por la cosecha recibida y para ahuyentar los malos espíritus.  Hoy en día esta importante celebración de la Vall de Boí va más allá de sus raíces, y las fiestas empiezan alrededor de la mitad de junio y duran hasta la mitad de agosto pasando de pueblo a pueblo. Son fiestas de fuego, donde los chicos y chicas preparan sus antorchas de madera resinosa unos días antes del gran día dejando secar hasta el día del descenso. En el día de la falla, todo empieza en el  faro, un punto alto de la montaña desde donde saldrán con sus antorchas iluminando el recorrido  hasta el pueblo. En la llegada a la plaza, la gente los recibe con alegría y música , se hace una gran hoguera y se comienza la fiesta que puede durar toda la noche. 

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